Hotel Las Cruces ии Tlf: 985 76 23 19 ии Belmonte de Miranda ии Asturias          Desarrollado por: www.vesubio.com
Scroll Up
Drag to Scroll Up/Down
Scroll Down

El concejo integra junto al de Somiedo, la comarca de Pigueña. Belmonte de Miranda está limitado al norte con Salas, al este con Grado, al sur con Somiedo y Teverga y al oeste con Tineo. Los principales núcleos de población por orden de habitantes son: Belmonte su capital, Selviella, Villaverde, San Bartolóme, Boinas, Castañedo y San Cristóbal.

La belleza de su ecosistema, ha obligado a las autoridades a ampliar los límites del Parque Natural de Somiedo a las tierras limítrofes del concejo de Belmonte. Su secular aislamiento permitió que llegara hasta nosotros, con una importante masa arbórea, en la que dominan las especies forestales autóctonas: bosques de robles, de espinares, de castaños, etc. Por encima de los 800 metros abundan las zarzas, helechos, habitando diversas alimañas como lobos, zorros, tejones, corzos, jabalís y algún oso.

Dentro de su fauna piscícola, el rey es el salmón en los numerosos cotos que hay en el Narcea. En el río Pigueña y sus afluentes, sigue habiendo salmones pero la especie predominante es la trucha. Esta recuperación ambiental es debida a toda la política de repoblación de los ríos del concejo.

Ayuntamiento de Belmonte
Real Camin de la Mesa
Ruta Vaqueria

Son escasas las noticias sobre los primeros pobladores que habitaron estas tierras, pero se tiene constancia de la existencia de una necrópolis en Balbona, aunque no se encontraron restos de ajuares. El hallazgo más importante es la aparición de un ídolo en Llamos, aunque sin contexto arqueológico, y es difícil su datación, únicamente comparándolos con otros similares que se podrían datar en la Edad de Bronce.

Su cultura castreña tiene pocos restos, identificándose en el pico Cervera un castro que quizás sea una antigua torre romana. Si hay muchos restos romanos, tal vez debido a toda la explotación aurífera llevada a cabo en esta zona. Hay una calzada romana que unía Asturias con la Meseta, fue anteriormente una vía natural, ya utilizada por los astures. Esta vía fue él más importante cruce de cultura, por ahí pasaron: centurias romanas, huestes árabes, peregrinación jacobea, etc.

Resulta complicado fechar históricamente el nombre de Miranda al de Belmonte, apareció en la Edad Media como un territorio que más o menos podría estar en esta zona. La historia de este concejo está unida a la construcción de un monasterio, La Villa Lapideum, fundado por la reina Velasquita esposa del rey Bermudo II de León, que reunió en una sola propiedad varias dispersas. Bermudo III Permutó esta propiedad con los Condes Pelayo Froilaz e Idontio Ordoniz, por otra de éstos que estaba en Galicia. Dichos condes fundaron un monasterio, pero sus descendientes disgregaron el patrimonio, que más tarde sus herederos lo aumentarían y simultáneamente el Rey Alfonso VII lo puso bajo su protección acrecentando aún más su patrimonio y consolidándolo como señorío territorial y jurisdiccional. De este monasterio de Lapedo, no queda piedra alguna. Determino la historia del concejo y su predominio sobre el resto de monasterios de la zona.

En los actuales territorios, estaban las tierras de Miranda Alta y Miranda Baja y entre ambos el coto abacial de Santa María de Lapedo, luego había dos jurisdicciones, la primera con capital en Selviella y el segundo el de Lapedo, donde había un pequeño poblado que se llamaba Belmonte. Las gentes que estaban en las tierras monásticas vivían bajo una férrea jurisdicción de los abades, mientras que los de Miranda, tenían representantes propios en la Junta General del Principado. En 1.827 el coto pasa a ser por decreto agregado al concejo de Miranda, al ser la villa de Belmonte más importante y estar mejor situada, estableciéndose en ella la cabeza del partido judicial.

La historia de este concejo permanece unida al monasterio hasta el siglo XIX, monopolizando los monjes, no sólo tierras sino también sojuzgando a sus habitantes, dándose el caso de que sus colonos no podían contraer matrimonio sin el permiso de los abades. Esta férrea actitud se acabó, con el decreto de la desamortización de Mendizábal, que hizo que la revancha de los campesinos fuera rápida y se apresuraron a no dejar piedra sobre piedra del convento de Lapedo.

En aquellas circunstancias muy pocas familias eran libres y las que eran pertenecían a la nobleza secundaria. El mayor colectivo lo constituían, los vaqueiros de alzada, a quienes los propietarios cedían la explotación de pastos y rebaños, que fueron ascendiendo progresivamente a la condición de propietarios de rebaños, más que de tierras, sobre todo por que los pastos adquirieron propiedad comunal, al subir todos a los mismos pastos de la montaña.

La historia de este concejo siempre ha sido ganadera, si se destaca como paréntesis, la construcción por Hidroeléctrica del Cantábrico del Salto de Miranda, que dio al concejo una época de bonanza, recordada como "la época de las obras", ya que fue tal la cantidad de puestos de trabajo, más de 1.800 que llegaron de todas partes de Asturias.

Su historia artística está unida hasta el siglo XIX, al monasterio cisterciense de Santa María de Lapedo, el cual fue enriquecido a lo largo de los siglos por monarcas y particulares, siendo uno de los más poderosos de todo el Principado de Asturias. Con la Desamortización de Mendizábal, su estructura fue destrozada rápidamente, quizás por el odio de la gente del lugar, debido a la opresión de los monjes sobre la zona. Del monasterio sólo quedan tres leones, el pintor F. J. Parcerisa, realizo una litografía del claustro que era espacioso de orden Toscano, con pórtico bajo, galería alta y abierto a todos los rayos del sol. El ayuntamiento de Belmonte de Miranda, utilizó los materiales procedentes del monasterio para construir obras civiles.

La villa de Belmonte celebra la fiesta de San Antonio, o el día de la Gira, que es último domingo de agosto. Otras fiestas del concejo que se destacan son: la de San Fructuoso que se celebra en Agüero el mes de julio, la de San Julián el 7 de enero en la misma localidad, la romería campestre de La Corredoira el primer domingo de septiembre, y los Dolores el tercer fin de semana de septiembre
La gastronomía, como en el resto de Asturias es rica y variada sobre todo en productos cárnicos y sus derivados. Una de las especialidades más características es el sollumbu a la manteiga. También constituye parte de ella los platos condimentados con carnes producto de la abundante caza; corzos, rebecos, jabalíes y también los de la pesca: truchas, salmones y reos. Su repostería casera es muy variada y bastante similar a la de sus vecinos concejos: natillas, flanes, tartas, arroz con leche..... A lo largo del año se celebran diferentes fiestas gastronómicas como la de los Arbeyos en mayo o la del Pote de berzas, Carne roxa y Escanda en octubre.